Liderazgo y administración: ¿En qué se diferencian y por qué es importante?
¿Qué características y habilidades distinguen a los líderes de los administradores? ¿Y qué es más importante para el éxito de las empresas? ¿Tener excelentes administradores o excelentes líderes? Echemos un vistazo.


¿En qué se diferencia el liderazgo de la administración?
Es un error frecuente pensar que liderazgo y administración son lo mismo1. Sin embargo, si bien las personas a menudo utilizan ambos términos indistintamente, administración y liderazgo son actividades muy diferentes cuyo desempeño demanda habilidades muy diferentes también.
La administración en el ámbito empresarial es una idea relativamente nueva nacida a partir del surgimiento de grandes organizaciones a lo largo del siglo pasado. Los equipos de administradores y administración son responsables de mantener el funcionamiento de los equipos individuales en empresas complejas o multidimensionales.
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En este modelo, el administrador del lugar de trabajo moderno planifica, organiza, mantiene y regula. Es la persona que dirige al equipo para que haga su trabajo a fin de lograr los objetivos de la organización. Y sabe lo que tiene que hacer porque tiene responsabilidades fijas asignadas a su función.
El liderazgo se centra en los objetivos finales, no tanto en el proceso para llegar hasta ellos de manera establecida y estructurada. El liderazgo, según el autor y profesor John Paul Kotter, se trata de fijar el rumbo a través de la visión. Un buen líder es alguien que motiva e inspira, reconociendo el valor de las personas y generándoles entusiasmo mediante la creación de una visión que deseen alcanzar.
Dicho de otro modo, mientras que el trabajo de un administrador es funcional (lograr resultados cuantificables por medio de estructura y procesos), un líder es un visionario (que motiva a sus seguidores alineándolos con valores organizativos comunes).
Diferencias entre las habilidades de liderazgo y las habilidades de administración
¿Qué distingue a un líder de un administrador? Ambos son esenciales para el éxito de una empresa, pero es poco frecuente encontrar a alguien que posea ambos perfiles de manera innata.
A continuación, incluimos una lista de características propias de un buen administrador y de un buen líder:
Características de un buen administrador
Resiliencia
Confiabilidad
Determinación
Responsabilidad
Características de un buen líder
Honestidad e integridad
Carisma
Empatía
Optimismo
Estas características son los pilares de un administrador o un líder. Un buen administrador es hábil para la organización y para manejar cambios, mientras que un buen líder se inclina más hacia las habilidades comunicativas e interpersonales.
Pero lo bueno es que por más que no tengas todas las características de un administrador o un líder innato, igualmente puedes aprender las habilidades que necesitas para perfeccionarte en cualquiera de las dos funciones.
Veamos algunas de las habilidades clave que necesita un buen administrador y las que necesita un buen líder.

¿Qué habilidades tienen los buenos administradores?
Habilidades de un buen administrador
La mirada puesta en el premio
Un buen administrador se enfoca en los objetivos y les establece el propósito y marca el rumbo a los equipos para que puedan alcanzar las metas de manera eficaz. Para esto se necesitan buenas habilidades organizativas, entre las que se incluyen administrar plazos, desglosar estrategias en objetivos más pequeños y trabajar de manera constante y progresiva en pro de objetivos de mayor escala.
Dirigir y delegar
Como administrador, no puedes ocuparte de todo. Por lo tanto, serás responsable de delegar tareas entre las personas que integran tu equipo y asegurarte de que se lleven a cabo dentro de los plazos establecidos y conforme a las normas correspondientes. La delegación y la dirección son habilidades esenciales para optimizar los procesos y lograr que determinados equipos alcancen objetivos más amplios con eficiencia.
Gestión de procesos
Los administradores eficaces identifican formas de mejorar los procesos de la empresa de principio a fin. Son capaces de analizar, supervisar y optimizar detalles permanentemente en busca de mejores formas de trabajar. Un buen administrador aprenderá a pulir esta habilidad a través de la experiencia, el pensamiento crítico y los errores cometidos.
La capacidad de administrar recursos humanos
Las habilidades interpersonales excepcionales no se restringen a los líderes. Una gran parte de ser administrador consiste en organizar y comunicar información importante a tu equipo. También debes identificar cuando las personas necesitan un mayor apoyo y brindarles las herramientas necesarias para trabajar con eficacia.

Habilidades de un buen líder
La capacidad de crear una visión
El primer indicio de un buen líder es la capacidad de crear una visión estratégica clara del futuro que las personas quieran perseguir. Si bien puede surgir de un pensamiento innovador, estará arraigada en un conjunto claro de valores que permitan que la visión sea accesible para el equipo en su conjunto.
La capacidad de inspirar
Contar con una visión estratégica ambiciosa no es suficiente: un buen líder debe tener la capacidad de incentivar a las personas para que se comprometan con ella. Para lograrlo, deben demostrar claramente a las personas cómo encajan en el panorama general.
Habilidades de comunicación
Desde las conversaciones atentas hasta la escucha activa y el lenguaje corporal, la comunicación es una de las habilidades esenciales de un buen líder. Sin comunicación, difícilmente un líder sea capaz de inspirar a sus seguidores y empoderarlos para que puedan apreciar el potencial pleno de la visión creativa.
La capacidad de cuestionar
Correr riesgos es una parte esencial del liderazgo. Y, en el vertiginoso mundo actual en constante cambio, la capacidad de poner en duda la norma y buscar formas novedosas y alternativas de abordar las tareas es una habilidad que todo buen líder debe aprovechar.
¿Quiénes son más importantes? ¿Los líderes o los administradores?
La respuesta corta es ninguno de los dos. Ambos son igualmente cruciales porque se complementan mutuamente. A continuación, incluimos algunas de las formas clave en que administradores y líderes trabajan conjuntamente para impulsar el éxito de la empresa.
Un líder innova, un administrador organiza
Mientras que la función del líder es pensar nuevas ideas y formular una visión más amplia de la empresa, el administrador es la persona que divide las grandes ideas en pasos proactivos más pequeños. El líder tiene la mirada puesta en el horizonte, mientras que el administrador relaciona todo con el resultado final, contemplando todo, desde el personal y el flujo de trabajo hasta la rentabilidad y las metas.
Un administrador mantiene, un líder desarrolla
El trabajo del administrador consiste en mantener un sentido de estructura. Se asegura de que las personas lleven a cabo las operaciones diarias sin inconvenientes y ayudan a evitar el caos. No obstante, si un buen administrador trabajara solo, la empresa funcionaría con fluidez, pero no necesariamente registraría un crecimiento. Y es aquí donde entra en juego el líder, quien brinda el impulso para el desarrollo que el administrador puede implementar para que la empresa progrese.
Un administrador se enfoca en los sistemas y la estructura, un líder se enfoca en las personas
En cuanto al personal, el enfoque del administrador está puesto en los sistemas y en la estructura de los equipos internos. Es su responsabilidad asegurarse de que las personas trabajen de manera productiva y cuenten con el apoyo adecuado y las herramientas necesarias.
En cambio, el líder debe conectarse con los empleados a un nivel más personal, alentarlos a esforzarse más e inspirarlos para que perfeccionen sus habilidades mientras trabajan para materializar la visión de la empresa.

¿Un administrador puede convertirse en un buen líder?
¿Un administrador puede convertirse en un líder?
Los mejores administradores son también líderes. Pero ambos no son sinónimos. Ser administrador significa desempeñar una función específica en una empresa y cumplir con un conjunto esencial de responsabilidades. Por su parte, las personas pueden adquirir habilidades de liderazgo en cualquier instancia de su trayecto profesional.
No es necesario que ocupes un cargo específico ni que alcances determinada antigüedad en un puesto para que te consideren un líder. Sin embargo, si desempeñas una función de administración, algunas de las habilidades que pones en práctica –las habilidades interpersonales, por ejemplo– pueden encaminarte hacia el liderazgo.
Cuando una persona forma parte de una organización, la adquisición de las habilidades propias de un buen liderazgo no ocurre de la noche a la mañana. Se trata de un proceso paulatino, que las personas que desean progresar en su profesión deben emprender lo antes posible.
Lee nuestro blog sobre cómo adquirir habilidades propias de un buen liderazgo para aprender a identificar las características clave que necesitas para alcanzar el próximo nivel de influencia en tu vida profesional.

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